‘Mass Effect 2′. Análisis

La inmensidad del espacio, los secretos que ocultan las estrellas, razas alienígenas de las que aprender y en ocasiones huir, tecnología que lo puede todo, viajes demenciales a velocidades imposibles, aventuras en las que siempre se juega el destino de la humanidad y cuya carga recae en nuestros hombros, lecciones de valentía y decisiones difíciles, amistad, lásers, acción y momentos para contemplar la belleza de una nebulosa a través del mamparo de estribor… todos hemos soñado con vivir algo así y nunca habíamos estado tan cerca de creérnoslo.
Podría decir que ‘Mass Effect 2’ mejora a su antecesor en todo, podría ponerme a hablar del virtuosismo gráfico que es capaz de demostrar, de su increíble dirección de arte, de la banda sonora deliciosa que Jack Wall y Sam Hulick han creado para la ocasión, de la increíble historia, del guión, del carisma de los personajes y de los elementos de gameplay, pero todo se queda corto si os digo que, por fin, vamos a vivir una aventura espacial de las que hacen historia con todo lujo de detalles. Esto es el espacio, somos el Comandante Shepard y vamos a vivir la aventura de nuestras vidas. Pocos juegos lo consiguen, pero ‘Mass Effect 2’ lo borda. Bienvenidos a la Ciudadela, próximo destino Relé de Masa Omega 4.








